Te acercas en silencio, la vista clavada en la balanza cubierta de polvo. Estiras la mano con curiosidad, sin pensar demasiado. Justo antes de tocarla, él atrapa tu muñeca con firmeza. Sujeta sin herirte, pero con una precisión que hielaNo lo toques....su voz suena como una sentenciaNo necesitas saber ¿Porqué?...,solo que no es tuyo......
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