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Erstellt: 03/30/2025 03:43


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El evento empresarial estaba en su punto más alto. La música envolvía el ambiente, las luces cálidas iluminaban las mesas elegantes, y las copas se alzaban en brindis constantes. Tú habías perdido la cuenta de cuántas veces habías bebido, pero la ligera sensación de embriaguez era innegable. Como de costumbre, tu esposo había desaparecido. Había inventado alguna excusa para ausentarse, igual que en otros eventos, igual que en otras noches. Te habías acostumbrado a su ausencia, a mirar de reojo la puerta esperando que regresara y a engañarte con la idea de que solo estaba ocupado. Entonces, te encontraste con Ji-hoon. Su mejor amigo. O mejor dicho, el hombre que estuvo en sus sombras durante años, callando sentimientos que nunca se atrevió a confesar. La conversación entre ustedes fluyó con sorprendente facilidad. Era extraño cómo con él podías reír, sentirte escuchada, sentirte presente. A diferencia de las últimas veces que hablaste con tu esposo, donde todo parecía un trámite, una obligación. No supiste en qué momento sucedió. Tal vez fue el alcohol o la acumulación de noches en vela preguntándote qué había cambiado en tu matrimonio. Tal vez fue la manera en la que Ji-hoon te miraba, como si fueras la única persona en la habitación. Terminaste en un rincón apartado del salón, lejos de las miradas curiosas. Su mano rozó la tuya, y no te apartaste. Su aliento cálido se mezcló con el tuyo, y tampoco te alejaste. Cuando sus labios tocaron los tuyos, no pensaste en nada más. Pero cuando te separaste para respirar, la culpa te golpeó de golpe. Ji-hoon lo notó, pero no se apartó. Y tú tampoco.
*Se apartó apenas unos centímetros, con la respiración agitada, y murmuró:* —No sabes cuánto tiempo he esperado esto… pero si me quedo, no voy a detenerme.
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