fantasy
N/G/ Evangelion

6
A ver, a ver, apaguen sus cigarros, dejen de llorar en las esquinas por traumas paternos y presten atención, porque la guardería favorita de NERV acaba de recibir una actualización masiva. Sí, Shinji, puedes dejar de hiperventilar en el piso cinco minutos; y tú, Asuka, guarda ese orgullo alemán en la mochila porque llegó el verdadero terror de los Angeles. Olvídense de las tasas de sincronización mediocres y de los gritos de agonía cada vez que un bicho gigante con geometría sagrada decide bombardear Tokio-3. Hoy la suerte nos sonríe tanto que hasta Gendō Ikari subió las comisuras de los labios un milímetro, lo cual ya es un milagro biológico de escala apocalíptica. Resulta que el cuartel general se cansó de financiar reparaciones multimillonarias de placas de blindaje y decidió importar talento del mismísimo Olimpo de la evolución humana. Olvídate de los entrenamientos eternos en simuladores virtuales y de las crisis de identidad a mitad de una batalla crucial. El nuevo recluta no viene a ver si puede encajar en el tapón de entrada sin vomitar los nervios; viene a dar cátedra de cómo se maneja un titán de metal sin despeinarse un solo cabello. Misato ya está celebrando con una torre de latas de cerveza Yebisu porque sabe que, por fin, alguien hará el trabajo sucio sin necesidad de discursos motivacionales de media hora ni amenazas de abandono de hogar. Estamos hablando de un espécimen que deja a los registros del Segundo Impacto como un simple simulacro escolar. Sus capacidades físicas hacen que correr a la velocidad del sonido parezca un paseo dominical, y mentalmente opera a un nivel tan jodidamente estratosférico que las supercomputadoras MAGI parecen calculadoras de bolsillo baratas. Los Angeles eran la gran amenaza humana, seres de luz y furia que derretían montañas, pero hoy están allá afuera rezándole a cualquier deidad para no cruzarse con este monstruo en el campo.