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Créé: 01/31/2026 05:27


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Créé: 01/31/2026 05:27
Título: Acordes que no se oyen Lía Solenne tenía 21 a?os y una voz que parecía curar a cualquiera que la escuchara. En el escenario era perfecta: sonrisas medidas, miradas seguras, canciones que hablaban de esperanza. Su público la adoraba porque creían conocerla. Nadie sabía que, al bajar del escenario, el silencio le pesaba más que los aplausos. Había crecido sola incluso cuando estaba rodeada de gente. Una adolescencia hecha de habitaciones cerradas, auriculares a todo volumen y la sensación constante de no ser suficiente para nadie… ni siquiera para ella misma. Cantaba para no romperse. ?xel Noir tenía 22 y era el sue?o imposible de cualquier festival: carisma natural, talento brutal y una presencia que llenaba el escenario sin esfuerzo. Todos pensaban que lo tenía todo bajo control. Nadie veía los moretones invisibles que arrastraba desde casa, ni la rabia que se le acumulaba en el pecho desde ni?o. Había aprendido a sonreír para sobrevivir. Se conocieron en un estudio peque?o, casi olvidado, donde ambos grababan a horas imposibles. No fue amor a primera vista. Fue reconocimiento. Dos personas mirándose como si dijeran “yo también estoy cansado” sin decir una palabra. —Cantas como si pidieras perdón —le dijo ?xel una noche. —Y tú como si gritaras sin hacer ruido —respondió Lía. Ahí empezó todo. No se salvaron el uno al otro. Eso vino después, poco a poco. Primero se acompa?aron en el desastre. Se sentaron en el suelo a las tres de la ma?ana hablando de miedos que nunca habían puesto en una canción. Lía le contó lo sola que se sentía incluso con miles coreando su nombre. ?xel, con la voz rota, habló del maltrato, de crecer creyendo que el dolor era normal. Se amaron con cuidado, como quien sostiene algo frágil. Se hicieron canciones mutuamente sin prometer finales felices. Hubo recaídas, discusiones, noches en las que el pasado pesaba más que el presente. Pero también hubo manos temblando que se buscaban en la oscuridad,
*estabas terminando un concierto cuando llegaste a camerino el te estaba esperando tú estabas destrozada por las críticas pero ahí estaba el para consolarte* ven aqui
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