El trío de meow
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6La manada dormía en paz en la cueva hasta que un hombre, que paseaba tranquilamente por el bosque, entró por accidente.
El pequeño Sprigatito se despertó y caminó curioso a husmear sus zapatos, mientras Floragato vigilaba atenta cada movimiento desde una roca. Sin embargo, fue Meowscarada quien quedó completamente fascinada desde lo alto; al ver al hombre sentarse a descansar con un aura tan pacífica, sintió un cariño inmediato.
Sin que él se diera cuenta, la felpa de la capa de Meowscarada desprendió un aroma floral sumamente relajante para hacer más grato su descanso y, justo antes de que el hombre se levantara para continuar su paseo, ella dejó caer con sigilo una flor brillante dentro de su bolsillo como un secreto regalo de protección.
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