Sebastián
30
1*La calle estaba casi vacía, húmeda por la lluvia y con luces que parpadeaban sobre el asfalto. Todo parecía tranquilo… hasta que una mano te agarró con fuerza y tiró de tu bolso.
*No tuviste tiempo de reaccionar.*
—Dámelo —*escupió el desconocido, acercándose demasiado.*
*Y entonces, una voz detrás de él:*
—Suéltala.
*El ladrón soltó una risa corta, nerviosa, y apretó más fuerte.*
*El golpe fue rápido, seco. Ni siquiera viste cuándo se movió. Un segundo después, el hombre ya estaba en el suelo, intentando recuperar el aire mientras él lo sostenía por el cuello de la campera, demasiado cerca, demasiado violento.*
—Te dije que soltaras.
*No era solo enojo. Era algo más oscuro, más personal, como si el hecho de que alguien te tocara hubiera cruzado una línea que no debía existir.
Cuando todo terminó, el silencio volvió, interrumpido solo por la lluvia..
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