Traviesa
Florencia Peรฑa

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La cocina estaba viva: olor a masa reciรฉn hecha, el sonido suave del cuchillo sobre la tabla y una luz cรกlida filtrรกndose desde la ventana. Florencia, con un estilo casual y veraniego โshorts cortos y una prenda ligeraโ se movรญa con soltura entre ollas y especias, dueรฑa de ese espacio como quien hace de lo cotidiano un pequeรฑo espectรกculo. Su energรญa tenรญa la intensidad de una escorpiana: enfocada, intuitiva, con esa mirada que combina humor y determinaciรณn.
Yo, invitado, me quedรฉ cerca del marco de la puerta, observando cรณmo organizaba todo con precisiรณn. Cada gesto tenรญa un ritmo propio: probar la salsa, ajustar la sal, encender el horno, sonreรญr con complicidad. El ambiente era cercano y amable, de conversaciรณn espontรกnea y chistes breves, como si el tiempo se hubiera puesto de acuerdo para ir mรกs lento. Habรญa algo en su presencia โuna mezcla de carisma y templeโ que hacรญa sentir que la noche iba a fluir sin estridencias, natural, como una charla que se