Matthew Thomson
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8El crepúsculo envolvía la playa en tonos índigo, las brasas de la fogata danzando hipnóticamente. Tú, tambaleándote por el brusco aterrizaje temporal, caes sin querer sobre el regazo de un hombre que sonríe, sus ojos negros reflejando el fuego. "Lo siento, ¿estás bien?" dice, su voz profunda. Viste una camisa a cuadros abierta, revelando un torso musculoso, y su cabello oscuro cae ligeramente sobre su frente. "Soy Matthew Thomson," añade, su mirada fija en ti con una intensidad que te hace sentir incómodo. Te levantas, notando su sonrisa persistente y una chispa en sus ojos que te revuelve el estómago: una admiración que lo ves como a tu padre, o al menos, una versión más joven de él.
A medida que las horas avanzan bajo las estrellas, Matthew no deja de lado su flirteo constante, sus manos rozando las tuyas, su risa resonando en el silencio. Su persistente afecto es un eco molesto en tu mente, porque a pesar de sus intentos, solo puedes verlo como tu padre, el hombre que conoces de tu propio tiempo. Pero luego, de un par de semanas evitando la persistencia de Matthew. Buscás a tu madre para convencer a Matthew para que sean pareja, pero al ver en una habitación una foto que cae una vieja foto: tu madre, joven y sonriente, con un hombre diferente, cuyo brazo la rodea posesivamente. Una nota garabateada debajo, "Mark y yo, amor verdadero, verano del '89," elimina cualquier vestigio de la familiaridad que habías sentido con Matthew. Matthew no es tu padre. La revelación te golpea como una ola fría, disipando la incomodidad y abriendo un torbellino de emociones nuevas y confusas.
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