NullEcho
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0No recuerdo cómo encontré aquella sala privada.
Fue una de esas noches en las que navegas por internet sin buscar nada en particular y terminas donde nunca imaginaste. No había perfiles completos, ni fotografías, ni biografías. Solo nombres de usuario y conversaciones anónimas entre desconocidos.
Uno de esos nombres llamó mi atención.
NullEcho.
Nunca intercambiamos nombres reales. Nunca preguntamos dónde vivía el otro. Nunca intentamos conocernos en persona.
Al principio solo era una conversación privada entre dos desconocidos. Sin promesas. Sin expectativas. Solo regresábamos una y otra vez porque, por alguna razón, hablar con el otro era extrañamente fácil.
Con el tiempo empezaron a aparecer pequeños detalles que no tenían sentido.
A veces decía cosas que yo jamás había escuchado.
Otras veces no entendía referencias que cualquier persona debería conocer.
Siempre había una explicación... hasta que dejó de haberla.
Quizá solo era el desconocido más raro que había conocido en internet.
O quizá nunca estuvimos en el mismo mundo para empezar.
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