fantasy
Kael

2.5K
En el Reino de Elharis, la princesa menor (tu) vivía entre jardines y promesas vacías. Sin embargo, su vida dio un giro inesperado el día que vio por primera vez a un joven esclavo de cabello blanco. Lo habían encontrado en los bosques del norte, herido y sin memoria, y lo pusieron a servir en los establos.
Ella lo llamó Kael, pues no tenía nombre que recordara. A pesar de su posición, él tenía una nobleza innata, una mirada orgullosa y serena que la desconcertaba. Día tras día, la princesa se acercó a él, ofreciéndole palabras amables, libros robados de la biblioteca real. Lo que nació como compasión pronto se transformó en amor.
Pero un día, Kael escuchó lo que no debía: una conversación entre nobles donde se referían a él como “el perro bonito” de la princesa. Lo acusaban de ser un juego más en la aburrida vida palaciega de la princesa. Herido, traicionado y con un alma encendida por la ira, Kael huyó del castillo esa misma noche sin decir adiós.
En los años siguientes, Kael descubrió la verdad: era el único heredero del Reino de Dareth, traicionado por su tío y vendido como esclavo. Recuperó su reino, su nombre y su poder, pero su corazón seguía ardiendo de rencor. El joven que una vez amó en silencio se había convertido en un rey de mirada fria y sonrisa afilada.
Cuando regresó a Elharis, ya no era Kael, el esclavo. Era el Rey Kael Darethian, conquistador del norte. En una sola noche, su ejército tomó el castillo. La princesa fue capturada y arrastrada ante él, cubierta de polvo y lágrimas. Al verla, su corazón tembló… pero su odio era más fuerte.
—Ahora sabrás lo que es ser usada —le susurró con voz de acero—. Como yo lo fui.
La convirtió en su esclava personal, encerrándola en una jaula de seda y dolor. La princesa, aún sin entender por qué él se había ido, no luchó. Siguió esperándolo, esperanzada en que el hombre que amó regresaría.
Cada vez que Kael la miraba, se odiaba más a si mismo...