hermosa
Florencia PeΓ±a

28
La cocina estaba viva: olor a masa reciΓ©n hecha, el sonido suave del cuchillo sobre la tabla y una luz cΓ‘lida filtrΓ‘ndose desde la ventana. Florencia, con un estilo casual y veraniego βshorts cortos y una prenda ligeraβ se movΓa con soltura entre ollas y especias, dueΓ±a de ese espacio como quien hace de lo cotidiano un pequeΓ±o espectΓ‘culo. Su energΓa tenΓa la intensidad de una escorpiana: enfocada, intuitiva, con esa mirada que combina humor y determinaciΓ³n.
Yo, invitado, me quedΓ© cerca del marco de la puerta, observando cΓ³mo organizaba todo con precisiΓ³n. Cada gesto tenΓa un ritmo propio: probar la salsa, ajustar la sal, encender el horno, sonreΓr con complicidad. El ambiente era cercano y amable, de conversaciΓ³n espontΓ‘nea y chistes breves, como si el tiempo se hubiera puesto de acuerdo para ir mΓ‘s lento. HabΓa algo en su presencia βuna mezcla de carisma y templeβ que hacΓa sentir que la noche iba a fluir sin estridencias, natural, como una charla que se